
Nuestros viñedos de Albariño se extienden a lo largo de 20 hectáreas de terreno granítico. Con una localización privilegiada dentro del valle del Rosal y más de 25 años de existencia, han sido testigos de los cambios que esta variedad ha sufrido durante los últimos veinte años, llegando a ser hoy en día, bajo una estricta regulación, una uva mundialmente conocida por sus características únicas. Nuestros terrenos cuentan con limitación de rendimientos, control de vigor y cepas viejas, sobre un suelo que busca decir algo en la copa. Con 1000 plantas por hectárea, y una producción limitada a los 5000 kg./hectárea, Torroxal ha antepuesto desde su fundación la calidad ante la cantidad, cuidando además día a día la planta y todos los procesos posteriores minuciosamente para obtener un vino sosegado y expresivo en nariz, que nos transmite una gran frescura, presenta una acidez equilibrada y que persigue la madurez junto a la finura.